El 22 de mayo, en la Ciudad de México, se llevó a cabo la sesión de la Comunidad sobre Debida Diligencia en la Agroindustria (COMUDH).  Esta comunidad surgió en el año 2022, en el marco del proyecto PERIPLO, con el fin de generar espacios para compartir información clave y fomentar el diálogo entre organizaciones de la sociedad civil y el sector privado de la agroindustria sobre debida diligencia en derechos humanos. 

Se trata de una iniciativa de OXFAM México y el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos (CIEDH), que cuenta con un Grupo Impulsor que fija la visión estratégica y en el que colaboran las organizaciones de la Comunidad PERIPLO: Fundación Avina, la  Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), la Alianza Hortofrutícola Internacional para el Fomento de la Responsabilidad Social  (AHIFORES) y Driscoll’s. 

Durante la primera sesión del 2024, se brindó información, para detonar la conversación, sobre los parámetros de la debida diligencia en derechos humanos, definida por el Manual OCDE-FAO para empresas sobre deforestación y debida diligencia en las cadenas de suministro agrícolas como “el proceso mediante el cual las empresas identifican, previenen, mitigan e informan sobre cómo abordan los impactos negativos reales y potenciales de sus propias operaciones, su cadena de suministro y otras relaciones comerciales. En este contexto, la debida diligencia es una parte integral de la toma de decisiones y la gestión de riesgos de la empresa”.  

Además, se profundizó sobre los elementos comunes de las cadenas de suministro agrícolas, su rol y áreas de oportunidad para mejorar las prácticas que permitan fortalecer al sector y la agencia, participación y ejercicio de derechos de las personas trabajadoras agrícolas. 

Al implementar procesos de debida diligencia, las compañías pueden identificar, prevenir y mitigar los riesgos a los derechos humanos y el medioambiente, asegurando que las prácticas laborales cumplan con los estándares nacionales e internacionales. Esto también promueve la sostenibilidad y la reputación de las empresas, al demostrar su compromiso con la sociedad y el respeto a los derechos humanos. 

De acuerdo con el Manual de la OCDE, hablar de riesgos es referirse “a la gravedad y probabilidad de impactos negativos sobre las personas, el medioambiente y la sociedad causados por las empresas, a los que pueden contribuir o con los que están directamente vinculadas a través de sus operaciones comerciales y prácticas de abastecimiento. En otras palabras, se trata de un enfoque del riesgo orientado hacia el exterior”. 

La participación en la COMUDH, permite poner en colectivo retos en la implementación y la posibilidad de identificar oportunidades de aprendizaje e intercambio de experiencias que abonen a resolver en la práctica las dificultades. Entre quienes participaron en esta sesión se valoró la inclusión de los procesos sobre debida diligencia como una poderosa herramienta para la prevención de riesgos que abona a un sistema agrícola más sostenible para fomentar un desarrollo inclusivo que mejore la calidad de vida de las personas y que, al mismo tiempo, salvaguarde a la naturaleza.