• PERIPLO impulsa, junto con organizaciones aliadas, una debida diligencia en derechos humanos centrada en las personas en el sector agroalimentario, a partir del momento en que se define gran parte de las condiciones laborales: la contratación. 

El trabajo de personas jornaleras migrantes sostiene buena parte de los alimentos que llegan cada día a las mesas dentro y fuera de la región. A quince años de la adopción de los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, en las cadenas de suministro agroalimentarias ya operan organizaciones, empresas y personas trabajadoras que construyen las condiciones que la norma prometió. El cambio tiene nombres, territorios y resultados. 

Ese trabajo, sin embargo, empieza mucho antes del primer día en el campo. La forma en que una persona es reclutada (si paga cuotas, si recibe información clara, si su traslado es seguro) condiciona lo que vivirá durante toda la relación laboral. Cuando la contratación arrastra deudas o engaños, esas irregularidades se trasladan al centro de trabajo. El reclutamiento no es un trámite previo: es el primer eslabón donde los derechos se garantizan o se vulneran. 

Por ello, PERIPLO considera al reclutamiento ético como una práctica fundamental dentro del proceso de debida diligencia en derechos humanos. Una contratación equitativa, sin cobro de cuotas, libre de discriminación y con información verificable, sienta las bases de un empleo digno y permite prevenir violaciones a derechos antes de que ocurran. Existen modelos que ya lo demuestran: procesos de migración laboral regular certificados internacionalmente, sistemas de monitoreo que acompañan todo el ciclo migratorio y protocolos de contratación responsable adoptados por empresas del sector. El Informe del Grupo de Trabajo de la ONU sobre migración laboral, de julio de 2025, reconoce expresamente buenas prácticas surgidas en la región. 

Como iniciativa de Fundación Avina en el corredor agrícola Guatemala–México–Estados Unidos, PERIPLO articula a organizaciones de la sociedad civil, empresas e instituciones públicas en torno a una idea común: que la debida diligencia deje de ser un ejercicio de cumplimiento formal o reputacional y se convierta en un proceso preventivo real, centrado en las personas y construido desde el territorio. Su trabajo conecta la experiencia de quienes hacen posible la producción de alimentos con las decisiones que se toman a lo largo de las cadenas de suministro. 

De cara a la revisión de los compromisos regionales en materia de empresas y derechos humanos, PERIPLO llama a Estados, empresas e instancias de cooperación a ampliar el alcance de la debida diligencia hacia el reclutamiento y a traducirla en decisiones concretas que respondan a la movilidad propia del trabajo agrícola. Reconocer el valor de las personas trabajadoras, más allá de las remesas y de su aporte económico, es el punto de partida de cualquier cadena de suministro responsable. 

En el marco de este diálogo regional, PERIPLO, organizaciones de la sociedad civil, trabajadoras jornaleras agrícolas y sector empresarial participarán en el evento «¿Cómo hacer Debida Diligencia en derechos humanos desde el Sur Global?», dentro del X Foro Regional de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos en América Latina y el Caribe.  

La conversación puede seguirse aquí.

Fotografía cortesía Fundación Avina