El 7 de marzo se llevó a cabo “El Campo en acción. Herramientas y mecanismos de conducta empresarial responsable para el sector agrícola en México”, un encuentro gestionado por Proyecto PERIPLO y las organizaciones aliadas: el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos (CIEDH), Oxfam México, CIERTO, Verité y Stronger Together. A este encuentro asistieron diversas empresas, asociaciones empresariales e instituciones de gobierno para debatir sobre aspectos teóricos y metodológicos en temas como la debida diligencia y el reclutamiento ético. 

 Según la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la debida diligencia es “el proceso que deben llevar a cabo las empresas para identificar, prevenir, mitigar y explicar cómo abordar los impactos negativos, reales y potenciales de las actividades empresariales, su cadena de suministro y otras relaciones comerciales. Una debida diligencia eficaz pretende posibilitar que las empresas reparen los impactos negativos que causan o a los que contribuyen” y lo más importante que puedan prevenirlos. 

Por otro lado, según la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, la conducta empresarial responsable es aquel comportamiento con el que las compañías buscan evitar y abordar las malas consecuencias de sus operaciones sobre las personas, el medioambiente, la sociedad, e incluso sobre otras empresas con las que se vinculan mediante sus cadenas de valor u otras relaciones comerciales.  

 Los estándares para una debida diligencia y una práctica corporativa ética están contenidos en diversos documentos, como: 

1.- Las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales sobre Conducta Empresarial Responsable.   

2.- Los Principios Rectores de la ONU sobre las Empresas y los Derechos Humanos.  

3.- Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social de la Organización Internacional del Trabajo. 

En los últimos 30 años, a causa de los tratados de libre comercio, se ha identificado como ha incrementado la participación e influencia de las cadenas de suministro en los mercados mundiales. Por eso, el sector empresarial tiene un papel clave para aportar a las transformaciones sociales y medioambientales en las agendas económicas y políticas mundiales si asume modelos de conducta empresarial responsable. 

 

¿Qué acciones se impulsan desde PERIPLO para fomentar la debida diligencia?  

El Proyecto PERIPLO ha identificado la fortaleza que significa el trabajo conjunto entre gobierno, personas trabajadoras, sector privado, sociedad civil y academia para transformar las condiciones laborales y de derechos humanos del sector agrícola. En ese sentido, las organizaciones que conforman la comunidad PERIPLO proponen acciones para acompañar empresas. Las cuales son posibles en el marco del proyecto con el impulso de Fundación Avina y el apoyo de Fundación Walmart. 

Algunos de los servicios ofrecidos en la actualidad son:   

  • Elaboración y difusión de materiales digitales de información. 
  • Realización de eventos y foros informativos. 
  • Investigación. 
  • Diseño de mecanismo de queja. 
  • Comunidad sobre Debida Diligencia en Derechos Humanos en el sector agrícola, (COMUDH). 
  • Talleres. 
  • Asistencia técnica integral. 
  • Desarrollo de planes de vida en las comunidades de origen. 
  • Procesos de capacitación. 
  • Proceso de verificación. 
  • Asistencia técnica en traslados. 
  • Elaboración y difusión de material impresos de información. 
  • Consultorías y auditorías. 
  • Evaluaciones. 
  • Sesiones de acompañamiento. 

Para conocer más a fondo esta información, invitamos a consultar nuestro Portafolio de servicios dirigidos a empresas del sector agrícola en México. 

 

¿Por qué es importante generar procesos de conducta empresarial responsable? 

Estas acciones buscan el beneficio de las personas trabajadoras, del medioambiente, de las personas consumidoras y, muy especialmente, de las propias empresas. 

Además de generar buenas prácticas empresariales, la debida diligencia permite elevar la producción y aumentar las ganancias. Según información de la OCDE: “la conducta responsable de las empresas es un pilar esencial en un clima de inversión internacional abierto. (…) La integración de preocupaciones sociales y la promoción de los intereses de las empresas pueden ser complementarias. (…) La instauración de un entorno económico sano interesa a todas las partes involucradas y exige esfuerzos por parte de todos”.  

Sin embargo, es importante resaltar que es responsabilidad del Estado proteger los derechos humanos y mejorar el funcionamiento de los mercados instaurando una buena gobernanza. La cuestión es generar un trabajo conjunto donde el papel de las empresas sea el de adoptar prácticas responsables que estén guiadas por el Estado. 

Por otro lado, también la OCDE señala que los sindicatos y la sociedad civil deben comprometerse de forma dinámica y constructiva, y tener un papel rector que desempeñar para garantizar la responsabilidad. Mientras que las organizaciones internacionales pueden aportar una parcela dedicada al diálogo, al aprendizaje interpares, a la fijación de normas, al análisis y a las recomendaciones sobre las mejores prácticas. 

Es en el trabajo multiactor donde radica la posibilidad de construir un sector sustentable y digno que apueste por procesos respetuosos de los derechos humanos.