Proyecto Periplo, el Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública (CECIG), Polaris y el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Unidad Chetumal señalaron la necesidad de mejorar las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras agrícolas en México, para que también accedan a una menstruación digna, el pasado jueves 6 de junio, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, durante el cinedebate en torno al documental Flores de Caña de Martha García ―que describe la violencia laboral que atraviesan las jornaleras en diversos campos cañeros mexicanos―. 

En el evento, Josefina ―trabajadora agrícola de Guerrero, invitada al cinedebate para dar su testimonio― señaló que una de las principales situaciones que le gustaría cambiar, es tener acceso a baños: “Nosotros le echamos muchas ganas para apurarnos en el trabajo y cuando salimos poder ir al baño o a tomar gua, porque en muchos ranchos no hay. Luego, aunque reclamábamos, no nos hacían caso. Muchas personas mejor abandonaban el trabajo. Nosotros nos quedamos por necesidad”. 

En este sentido, Polaris ―organización dedicada a prevenir la trata de personas―, en el marco de su proyecto Nonechka, presentó los resultados de un sondeo móvil en español, realizado en conjunto con organizaciones integrantes de la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas en México, sobre los recursos para gestionar la salud menstrual en catorce estados de México, incluyendo Baja California, Chiapas, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Zacatecas. 

Los resultados arrojaron que más de la mitad (54.84%) de las participantes dijeron no tener baños limpios y privados tanto en el lugar de trabajo como en las viviendas (generalmente provistas por los empleadores) para gestionar su menstruación. Tampoco existe algún programa orientado en esta materia en las regiones cañeras de México. 

Sin estos recursos esenciales, las mujeres pueden sufrir malestares, incomodidades y una mayor marginación dentro del ámbito laboral. Promover el derecho a una menstruación digna implica proporcionar productos menstruales gratuitos o a bajo costo, así como garantizar la existencia de espacios privados e higiénicos donde puedan atender sus necesidades sin estigmas ni discriminación.   

Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), una de cada dos mujeres y personas menstruantes sufren dolores agudos debido a su periodo. Y, de acuerdo con Polaris, durante el sondeo realizado se encontró que el 53.3% de las mujeres trabajadoras agrícolas afirmó haber faltado al trabajo alguna vez por tener mucho dolor menstrual. Esto genera que ganen salarios más bajos ya que muchas empresas pagan por el número de piezas producidas durante una jornada laboral; es decir que, si no asisten a la cosecha por razones de salud, no cobran su sueldo. 

Por todo lo anterior, desde PERIPLO, ― proyecto impulsado por Fundación Avina, para contribuir a un sistema de migración laboral más justo― Polaris y el Colegio de la Frontera Sur Unidad Chetumal le exigimos al gobierno mexicano ―local y federal―, así como a las empresas del sector agrícola:  

  1. Solicitar que los Inspectores Federales de la Secretaría de Trabajo se aseguren de que todas las personas trabajadoras agrícolas, especialmente las mujeres y niñas, tengan acceso a baños privados y agua potable tanto en los lugares de trabajo como en las viviendas provistas por el empleador, así como acceso a productos de gestión menstrual como toallas sanitarias, tampones u otros.   
  2. Crear una legislación que contemple la implementación de normas que garanticen la seguridad de las mujeres en sus sitios y ambientes laborales para que puedan gestionar su menstruación de manera digna y sin estigmatizaciones.   
  3. Que las autoridades de salud, en coordinación con las empresas agrícolas, brinden información con pertinencia cultural a las mujeres, adolescentes y niñas, sobre salud menstrual, para que cuenten con los elementos necesarios para un manejo adecuado de su menstruación.  
  4. Promover talleres de salud menstrual, sexual y reproductiva entre la población en adolescencia para conocer la necesidad de generar conciencia sobre la responsabilidad en las prácticas personales y de pareja de manera informada, y construir entornos saludables en el desarrollo de esta etapa de la vida.  
  5. Realizar cursos gratuitos vinculados con la disposición de desechos sanitarios a nivel comunitario, con relación a la responsabilidad colectiva de entornos limpios.  
  6. Solicitar servicios de disposición de basura en las instalaciones de grupos de trabajo agrícolas.   

La intersección de los derechos laborales y el derecho a una menstruación digna subraya la necesidad de un enfoque integral y sensible al género en las políticas laborales y de salud del sector. Es esencial que el Estado, los empleadores y la sociedad civil trabajen juntos para crear espacios laborales inclusivos donde se respeten y protejan los derechos de todas las trabajadoras agrícolas migrantes.   

Solo a través de la implementación efectiva de políticas públicas y de hacer conciencia social, se podrá garantizar que estas mujeres no solo sean reconocidas por su contribución económica, sino también por su derecho a una vida digna y libre de violencia.