La participación de las mujeres en el sector agrícola ocupó un lugar central en el VII Simposio de Responsabilidad Social Agrícola, organizado por la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC) y la Alianza Hortofrutícola Internacional para el Fomento de la Responsabilidad Social (AHIFORES).
El Panel Mujeres en el Sector Agrícola y Responsabilidad Social en las Empresas, moderado por Elena Villafuerte y abierto por Raquel Salgado, de AHIFORES, reunió dos miradas que se complementan: la de quien vive el trabajo agrícola y la de quien lo acompaña desde hace años en los territorios.
Nubia Díaz de Guasave, Sinaloa, compartió su experiencia como trabajadora agrícola y mostró cómo la falta de acceso pleno a la seguridad social atraviesa toda la vida de las trabajadoras y sus familias. No se trata únicamente de los servicios de salud: sin seguridad social tampoco hay acceso a guarderías para cuidar a las hijas e hijos mientras se trabaja, ni derecho a una vivienda adecuada, ni la posibilidad de construir una pensión para el retiro. Su testimonio generó momentos de reflexión entre las personas asistentes, que pudieron conocer de manera directa lo que estas condiciones significan en la vida cotidiana de quienes sostienen la producción agrícola.
Margarita Nemecio, del Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública (CECIG), aportó la perspectiva de la migración laboral agrícola interna, a partir de su experiencia acompañando a personas trabajadoras que migran principalmente de Guerrero y Morelos hacia los campos de Sinaloa, Sonora y Baja California. Su mensaje fue que el reclutamiento es la base de todo el proceso de migración laboral. Cuando ocurre bajo esquemas abusivos como cobros ilegales de cuotas que endeudan a las familias antes de empezar a trabajar, información incompleta sobre los empleos ofrecidos, transporte inseguro, las personas trabajadoras llegan a sus lugares de destino en condiciones de vulnerabilidad que después se reflejan en toda la relación laboral. Garantizar procesos de reclutamiento ético es, por eso, el punto de partida de una migración laboral segura y digna.
El simposio también abordó los cambios que viven los mercados internacionales. Angélica Barrera, gerente del Programa México de Stronger Together, organización aliada de PERIPLO, participó en un panel junto con Esdras Ambriz, gerente de Desarrollo Laboral Agrícola de Driscoll’s, sobre la incorporación de la perspectiva de derechos humanos en los procesos de migración laboral. El diálogo dejó como conclusión que la debida diligencia en derechos humanos dejó de ser una práctica voluntaria. La normativa europea de sostenibilidad corporativa la convierte en una condición para acceder a ese mercado, con implicaciones directas sobre los procesos de reclutamiento, las condiciones laborales, la protección de las personas trabajadoras migrantes, la libertad de asociación y los mecanismos de denuncia y reparación. Poner a las personas en el centro de estos procesos es lo que hace sostenible al sector.
Que organizaciones empresariales del sector hortofrutícola abran sus espacios a las voces de las trabajadoras, y que empresas exportadoras incorporen activamente los enfoques de debida diligencia en derechos humanos, muestra un sector en movimiento. PERIPLO y sus organizaciones aliadas seguirán acompañando ese camino: uno donde las personas trabajadoras agrícolas no son un tema de la agenda, sino sus protagonistas.




