En el marco del Día del Orgullo LGBTTTIQ+, es importante reflexionar sobre la importancia de salvaguardar los derechos de las disidencias sexuales en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo el sector agrícola mexicano. 

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021, en México 5 millones de personas se autoidentificaron con una orientación sexual y de género disidente. Por otro lado, y según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBTIQ+, para 2022 México era el segundo país en Latinoamérica con más ataques cometidos contra esta comunidad.  

Aunado a ello, el mismo Observatorio denunció que por cada crimen de odio documentado hay tres que no son visibles. Lo cual es una alerta más acerca del silenciamiento de las personas disidentes de género y sexuales.

 

Pero, ¿cuál es la realidad de esta comunidad en el campo mexicano?

Honestamente, es incierto. Y reconocer este hueco es un primer paso para buscar alternativas que arrojen las respuestas necesarias.

Las organizaciones que integran Proyecto PERIPLO, señalan con preocupación que dentro de sus investigaciones documentales y de campo no han recogido información sobre este grupo poblacional en el sector agrícola. Esto, en su opinión, no significa que no haya personas LGBTTTIQ+ en el sector; por el contrario, podría indicar que se trata de un espacio donde las personas se sienten poco seguras para expresar su identidad cuando ésta rompe con los parámetros de la heteronorma cisgénero.   

De acuerdo con la pensadora y agricultora Paula Gioia, las personas jóvenes, generalmente indígenas, que trabajan en los campos agrícolas enfrentan enormes desafíos: el rechazo, el riesgo a ser expulsados de la comunidad, una vida de clandestinidad sexual, acoso y violaciones encubiertas y la migración a zonas urbanas”. Situaciones que, generalmente, les llevan a mantener en secreto sus identidades y preferencias sexuales. 

Históricamente, el sector agrícola ha sido uno de los más conservadores y tradicionales, donde la diversidad sexual a menudo es reprimida. Por ello, es imperativo que se promuevan ambientes laborales donde todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género, puedan desarrollarse sin temor. 

La Encuesta Nacional de Discriminación (Enadis) 2022, señala que casi cuatro de cada diez personas mayores de edad con diversidad sexual y de género dijeron haber vivido algún incidente de discriminación en sus espacios de trabajo. Es conocido que en el sector agrícola aún faltan grandes pasos para generar un campo donde la precariedad y el abuso no sean la norma; ante ello, y frente a la discriminación que ya sufren las personas trabajadoras agrícolas por razones de clase, de raza y de género, es fundamental crear condiciones para que no se les excluya también por sus preferencias sexuales.

¿Qué vínculos hay entre el campo y la búsqueda de derechos para las personas LGBTTTIQ+?

“Acabar con la discriminación por motivos de género y la sexualidad es tan importante como reivindicar unos precios dignos para los productos agrícolas y la tierra. En cambio, los derechos de las personas LGBTTIQ+ también forman parte de la lucha por la justicia y la dignidad”, afirma Gioia.

Se trata de dos luchas que se interrelacionan, primero, porque abogan por la búsqueda de dignidad; después, porque muchas personas trabajadoras pertenecen a la disidencia sexual. Un hecho que limita aún más sus oportunidades laborales.

De acuerdo con el movimiento internacional La Vía Campesina: “No se tratan de frentes diferentes, y separarlos en cajitas, es una fragmentación que impide la transformación. La lucha campesina, feminista, negra, indígena, migrante y LGBTI es una lucha integral por la liberación y autodeterminación de los territorios y los cuerpos”. 

La discriminación y la falta de reconocimiento de los derechos LGBTTTIQ+ en el ámbito agrícola pueden llevar a una menor participación de estas personas, limitando así la diversidad necesaria para la innovación y el desarrollo sostenible. Es crucial implementar medidas que promuevan la igualdad de oportunidades y la equidad en el acceso a recursos, capacitación y apoyo.

En palabras de las periodistas Helena Zelic y Bianca Pessoa: 

Aunque sea muy invisibilizado, el campo es amplio y diverso. Los pueblos indígenas, pueblos ancestrales afrodescendientes, pueblos de los bosques y los ríos, las personas agricultoras, pastoras, pescadoras, apicultoras, trabajadoras migrantes y estacionales tienen una diversidad de modos de vida y de formas de vivir la sexualidad. En el sur global, estas múltiples posibilidades fueron y siguen siendo cercenadas”

Los grupos de la sociedad civil, los sindicatos agrícolas, las empresas y el gobierno, en conjunto, deben desempeñar un papel proactivo en la promoción de los derechos LGBTTTIQ+. Esto incluye la creación de políticas antidiscriminatorias claras, la realización de capacitaciones sobre diversidad e inclusión, y el establecimiento de mecanismos de apoyo.

En el Día del Orgullo LGBTTTIQ+, hacemos un llamado a todos los actores del sector agrícola mexicano para que se unan en la defensa de los derechos de las disidencias sexuales. Solo a través de un compromiso colectivo se construirá un sector agrícola más justo e inclusivo para todas las personas.

Desde PERIPLO, celebramos la diversidad y reconocemos que el respeto, así como la dignidad, deben ser la base de nuestras acciones y políticas en el campo.